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martes, 26 de junio de 2018

Hablemos de... LocoRoco

Este juego es una maravilla y quiero dejarlo bien claro desde un principio. Es uno de esos juegos con los que te vendían la PSP y nadie daba un euro por ellos, pero en realidad es uno de los plataformas más originales y bonitos que he jugado nunca.

Empecemos por el principio, la historia es nula, este juego no tiene, tan solo tienes que ir salvando a tus amigos de colores, porque en este juego el racismo no entra en la ecuación, todos somos amigos.

La jugabilidad es lo que hace a este juego brillar ya que somos una bola de gelatina o algo por el estilo y eso hace que tengamos que ir rodando y botando. Pero no controlamos a esa blandita bola, movemos el escenario, osea es un juego de físicas y es aquí donde encuentro un problema. Al ser golpeado por un enemigo o un pincho, trozos tuyos salen volando por todos lados pero estos también se mueven según el lado donde giras el escenario asi que es difícil o casi imposible pillarlos en algunas ocasiones, no todo iba a ser perfecto.

Los gráficos son la cosa más simplista del mundo, colores pastel y planos por todos lados y diseños simples pero bonitos aunque realmente no son los gráficos lo que destaca en este juego. Junto a su jugabilidad única encontramos su excelente, brillante, maravillosa banda sonora, la cual tiene unas de las canciones más pegadizas de los videojuegos, algunas elegantes, otras absurdas pero sobre todo divertidas. Ya que este juego tiene el único objetivo de divertir y es por ello que su dificultad es nula, pero es un juego de niños tampoco le podemos pedir mucho.

El diseño de niveles es otro de sus puntos fuertes, cada nivel tiene una mecánica básica y en cada uno meten una nueva, por lo que hace que nunca te sientas aburrido. Además en los niveles de hielo alcanzas velocidades que harían que Sonic tuviese envidia y realmente estos son los niveles que más he disfrutado, la sensación de velocidad es impresionante.

Una cosa que no me ha gustado son los coleccionables, son extremadamente difíciles, algo casi imposible, una proeza, vamos que es casi imposible conseguir todos.

En definitiva, es un juego simple, bonito y con una jugabilidad, banda sonora y niveles increibles, de esos que todos tuvieron pero pocos jugaron y que de verdad necesita ser jugado ya que no te abrirá los ojos en cuanto a una historia impresionante pero si que te dejará una sensación de felicidad y satisfacción, ya que recordemos que lo principal y para lo que se crearon los videojuegos son para divertir. Dadle una oportunidad a LocoRoco

sábado, 9 de junio de 2018

Hablemos de... Prinny: Can I Really Be The Hero?

Prinny: Can I Really Be The Hero? (al que a partir de ahora solo llamaré Prinny) es un juego lanzado para PSP siendo un spin-off de la saga Disgaea y bien os comento esto porque es un juego realmente desconocido.

Empezando por las bases, es un plataformas 2D que bebe mucho de los de la antigua escuela, recordando mucho a la saga Ghost and Goblins, siendo este su mejor símil. En este juego encarnamos a unos pingüinos, los Prinnys que son enviados por Etna para prepararle el desayuno... la historia es absurda verdad? Pues el juego es uno de esos que te harán llorar sangre, así que hay que ir bien preparados para lo que nos vamos a encontrar.

Como he dicho al principio es un plataformas clásico, saltas, matas enemigos, consigues puntos entre otras cosas, lo que hace que este sea un juego de plataforma difícil es que los saltos no se pueden redirigir en el aire, tienes un doble salto para solventarlo pero este tampoco se redirige y por si eso no fuese todo tenemos que los enemigos te desplazan al golpearte y siempre y recalco el siempre, hay un pozo sin fondo esperando para tragar a tu pingüinito.

El juego sabe que es difícil y en ocasiones injusto pero te lo recompensa con 1000 vidas, cada una un pingüino diferente, se os van a ir como poco 400 vidas en todo el juego, creedme, pero merece la pena completamente por lo satisfactorio que es derrotar a los jefes y terminar las fases.

Y ahí entra el segundo factor principal del juego, los jefes, presentados en ocasiones como inútiles pero que nos darán una gloriosa pelea... hasta que descubres que puedes hacerles stun, cosa que me ha molestado porque lo vuelve todo más sencillo y en ningún momento de lo dicen, para ello hay que hacerles un salto bomba que hasta entonces solo servía para activar los puntos de control.

Gráficamente está bien, es bonito pero no es su punto fuerte, sigue con el mismo estilo que Disgaea que eso siempre es un plus y la música tampoco es cosa de otro mundo pero cumple. La duración está bien, es como antaño que los juegos eran cortos pero al ser tan difíciles se hacían largos, aquí igual.

En definitiva si tenéis un ratito libre y mucha paciencia probad este juego, es algo que si amáis
los juegos de la vieja escuela tenéis que jugar. Dadle una oportunidad a... PRINNY: CAN I REALLY BE THE HERO? (menudo nombre largo que le pusieron...)